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Misiones Juveniles Diocesanas

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Reseña Histórica de las Misiones Juveniles Diocesanas

Enero de 1986, comienza el camino de las misiones diocesanas. Nuestro obispo, Mons. Alfredo Disandro y su Vicario Mons. Alessio confían esta tarea a unos seminaristas a unos jóvenes laicos que deberán abrir paso a esta nueva experiencia de evangelización en nuestra iglesia diocesana. Misa de envío rosario de la aurora, visita casa por casa, audiovisuales y reuniones con jóvenes, pobres instrumentos que darán un tono característico a las misiones juveniles.

Comenzamos a reflexionar sobre la necesidad de la misión, los temas principales serán la familia, el adulto y su compromiso cristiano, la iglesia diocesana en su identidad propia y el compromiso de todo bautizado en la misión. La nueva experiencia va adquiriendo forma, las misiones se orientan al compromiso del joven laico, aunque los seminaristas las coordinan y organizan desde el seminario bajo la conducción de Mons. Alessio, se espera una presencia activa de algún grupo que, desde Villa María haga ese trabajo. La acción misionera está clara, apunta directamente al adulto, no obstante las reuniones con jóvenes, con niños, las procesiones, las reuniones bíblicas y muchas actividades que hoy seguimos realizando eran ya comunes. Pero la intensidad de la reflexión se la lleva el compromiso misionero: la necesidad de formación, la urgencia de un compromiso concreto al participar y una organización que exigía una estructura dedicada a las misiones eran el tema central. Comienzan los 1990. Por este entonces la actividad misionera ha crecido y se lograron algunos objetivos. Los encargados de los grupos son jóvenes laicos, los lugares a misionar son numerosos, los seminaristas aumentan en cantidad ¿ son estos los primeros frutos de las misiones?, ¿ Por que dudar?. Pero estos frutos son signos de crecimiento y se perfilan, los nuevos desafíos: el rol del coordinador laico y el de los seminaristas, la utilización de los Medios de Comunicación Social, la edad de los misioneros estableciendo un límite, el tiempo de estudio durante la misión y la necesidad de definir la prioridad fundamental y el perfil de las misiones.

Mons. Alfredo Disandro

Existiendo ya la idea de pre-misión se ve la necesidad de volver a esos lugares en donde se misionó, sea el grupo, sean los seminaristas para semana santa. En el año 1992 del Equipo Pastoral Juvenil se designan unos jóvenes para la organización de las misiones. Hasta entonces la pastoral Juvenil servía de apoyo al trabajo de los seminaristas. Visto el buen desarrollo de las misiones y que el número de misioneros aumentaba, Mons. Disandro crea en 1993 el Equipo Diocesano de Misiones Juveniles nombrando como asesor al padre Sergio Rubiolo. Centrando la mirada en la preparación de los jóvenes misioneros se crea la carpeta misionera con la ayuda de los seminaristas, se organiza el retiro espiritual y se pone especial atención en la previa distribución de estos en cada pueblo.

En atención a un mayor conocimiento de los misioneros se valoriza los infórmense que hacen los seminaristas de modo que de acuerdo a estos se les permita o no volver a misionar. La propuesta de la pos_ misión es más fuerte en este momento en vistas a un compromiso cristiano mayor. Después de mucho caminar, por fin se elabora el perfil de la Misiones Diocesanas teniendo como centro que sea " misiones de Jóvenes para Jóvenes".

Como respuesta a las inquietudes de los misioneros que pedían un espacio de formación nace en 1995 las jornadas de Formación Misionera. El padre Sergio Rubiolo parte a Roma a profundizar sus estudios de Biblia. Su sucesor, el Padre Félix Garellis asume la tarea con un sí generoso. En el momento actual él desafió más grande es descubrir nuevos caminos que deben tomar las misiones a fin de ser más eficaces a la hora del anuncio de Jesús a los Jóvenes. Desde el año 86 a la actualidad ha cambiado su modo de ser y de relacionarse con Dios y con sus hermanos ¿ Será la nueva Evangelización a la que estamos llamados, que transforme los métodos, que acreciente el ardor y que renueve la expresión?. Por esto el Equipo participa de los encuentros Nacionales de Chapalmalal y Santa Rosa de la Pampa, buscando respuestas a los nuevos interrogantes del mundo juvenil. Se implementan dentro de la jornada de Formación Talleres con el propósito que los misioneros puedan profundizar un tema en particular, por ejemplo: Animación, Música y Canto, Liturgia, Comunicación, Expresión Gráfica, etc. Cada misionero, además de participar de la jornada de formación debe presentar la autorización del párroco.

. Se siguió buscando la manera para que cada joven sea más consciente de lo que significa "ser misionero". Respondiendo a la necesidad de la llamada "misión ad gentes" (Juan Pablo II) y de los distintos encuentros nacionales "Argentina con Cristo sal de tu tierra", "más allá de las fronteras", se presentó la oportunidad de ir a la Prelatura de Deán Funes, parte el primer grupo a Alto Verde habiendo de por medio un compromiso por tres años y acompañando a la comunidad en las distintas fechas importantes (Navidad, Pascua, Fiestas Patronales, etc.)

Hoy seguimos creciendo en nuestra Iglesia misionera diocesana, contando con varios grupos activos en la misión ad gentes.

En Marzo del 2001 fue nombrado el nuevo asesor de la Pastoral misionera Pbro. Alfonso Riera que junto a un equipo que se va renovando año tras año, estos siguen buscando nuevas respuestas a los signos de los tiempos. En las Jornadas de Formación se incorporaron más talleres y debates de distintos temas siendo los expositores sacerdotes y laicos que participaron de las misiones, además se vio la necesidad de incorporar de otros encuentros como el de Mayo, aparte del de octubre y noviembre con el fin de conocernos y hacer un trabajo continuo con los misioneros ya que hay un 60 % que se va renovando año tras año.

Contando con el apoyo de Mons. Roberto Rodríguez se sigue con el desafío de aquí en adelante, el mismo es encontrar los mejores caminos para llevar el evangelio de Jesús a los jóvenes que no lo conocen y como ser mejores instrumentos de la misión que el Señor confía a nuestra iglesia diocesana de Villa María.


Mons. Roberto Rodríguez